momentos cruciales

La luna de miel ha, oficialmente, terminado. Mi tiempo de deambulando tranquila, prácticamente saltando por las calles porque todo es tan interesante y divertido y bonito – bueno, eso es mi actitud todavía, pero está temperado un poco por experiencias recientes.

En casi todo, yo tenía pocas quejas sobre Guanajuato, México, y ellas les motivarán a gemir si les digo – por ejemplo, <<A veces, mi mamá anfitriona me da demasiada comida y no puedo comer toda, lo cual es triste porque toda es riquísima,>> – por eso, consideraba mucho si debiera escribir sobre lo que sigue. Es de mal gusto, siento, a retractarse al Internet para descargar, entonces espero que lo que escribo no esté leído como una queja. (Si prefieren evitar el baldazo de realidad y continuar a leer sobre todas las buenísimas de Guanajuato, regresen la semana próxima para una entrada sobre solo COSAS DIVERTIDAS.)

De todos modos – la semana pasada, tuve lo que ell@s a mi programa de CIEE llama un “Momento Crucial.” Bueno, era por lo menos, un serie de momentos cruciales, si no un día crucial.

El día empezó como ese. Tuve una nueva clase. Toda la clase, que consistió en el profesor, yo, y solo otro estudiante, fue a la biblioteca de los archivos. Esta biblioteca es como algo de un cuento de hadas. Es bellísima. Vamos a usar la biblioteca para estudios muy serios y silenciosos, pues la apariencia no se importa mucha.

Entonces, el profesor nos dejó con los bibliotecarios por un hora para que ellos podrían mostrarnos usar la sistema para buscar libros, y todo. El bibliotecario quien nos ayudó más era un hombre viejo quien estaba emocionado a tener visitantes y corrió por las estanterías, buscando libros que nos pensó interesarán.

Pensaba que el bibliotecario fuera muy simpático, pero de repente, me di cuenta que cuando el bibliotecario nos hablaba, no miraba a mí. Estaba mirando a mi compañero de clase, quien es de Holanda y mide como dos y media metros – entonces era fácil a determinar que cuando el bibliotecario nos hablaba, me ignoraba. Pienso que era la única vez que alguien pensó, <<Perdón, pero los ojos están abajo aquí!>>

Esperaba que imaginara cosas, pero la actitud del bibliotecario era claro con tiempo. Mientras hablando con Chico Holandés, descubrió que mi compañero de clase habla varias lenguas. El bibliotecario las enumeró, <<¿¡Español, inglés, holandés, y alemán?!>> con un tono de aprecio.

Chico Holandés agregó, <<Y francés.>>

Por el resto del hora, tuve que oír como mi compañero de clase era <<¡Tan inteligente!>> Caramba… estuve frustrada.

El bibliotecario no me preguntó cuales lenguas hablo, pero si había preguntado, mi respuesta no había sido mi currículum vitae. <<O, sí, yo hablo inglés y español, y hace dos años, tomé una clase de lengua de signos americana, y también yo sé algunas palabrotas en Tz’utujil, y mi compañera de cuarto me enseño un poquito de holandés entonces puedo decir todas las frases importantes, como chocolademelk.>>*

Lo peor era que me encontré tratando a impresionar al bibliotecario con mi interés profundo en los archivos y con mis habilidades tremendas con español – hasta cité algun@s escritor@s mexican@s – pero cuando salimos de la biblioteca, todavía sentía como pendeja, y sin razón.

¡Hay más!

En la tarde fui a una clase de danza salsa, y tuve que bailar con un hombre viejo quien me dijo que yo necesitaba contar los pasos. Pero no tenía problemas con otro compañero toda la tarde. Quiso saber si yo entendí, y todo que pude decir era <<Sí, sí>> y tratar a ignorarlo. Y también el viejo era muy prepotente, tratando a dirigir como el líder de la danza, pero fue demasiado rápido y estábamos adelantando la música y todo el resto de la clase.

Eso es más o menos el día. Entendí todo que dijeron, pero no pude creerlo. Aunque a veces cuento chistes sobre como <<mal>> es mi español, la verdad es que puedo comprender las conversaciones. ¡Mi español es buenísima! ¡Y yo sé porque todos los conductores de los taxis me dicen!

Pues, pienso que la mejor cosa que puedo hacer con estas experiencias es usarlas para una oportunidad a reflejar. Sería fácil a atribuir todas estas experiencias a machismo, y olvidar el problema, pensando, <<O, ¡estoy tan feliz que cosas como eso nunca pasa en los EE.UU!>> Pero, obviamente, cosas como ésta pasan allá también. He tenido clases en los EE.UU. en cuales el profesor tiene una preferencia a llamar en los chicos para respuestas, y está de acuerdo con los chicos, y en general aprecia los comentos de ellos más que los de las chicas. Hay muchas situaciones en los EE.UU. cuando es muy cómodo para los hombres pero se tratan las mujeres como fracasadas. Mirando atrás a estas situaciones que describí, en mi país y aquí en México, siempre parece que yo tenga la habilidad a decir algo, pero es duro. Es el peor, de veras, saber que yo pienso y pienso en estas cosas, mientras los hombres de las situaciones pequeñas pueden seguir con la vida.

Agh – no quise terminar en un punto “alegre” como eso. De todos modos, Chico Holandés me permitió a copiar sus notas de las primeras clases que me perdí. Es evidencia que puedes ser arrogante y también puedes tener una alma.

 

*Chocolademelk quiere decir “leche chocolatada.” Es muy similar al frase en inglés, entonces la palabra no es exactamente testimonio a mi competencia con las lenguas.

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