festival int’l cervantino: las críticas

Por tres semanas cada octubre, Guanajuato se convierte en una mezcolanza de gente internacional. Artistas del todas partes del mundo visitan para compartir sus obras de música, teatro y danza con l@s ciudadan@s y l@s turistas que vienen para conocer uno de los festivales más grande del mundo en una de las ciudades más bonita.

Y yo estaba aquí para todo. Fui a siete eventos en total, aunque eso era una fracción deplorable de las posibilidades, especialmente en vista de los precios bajos de boletos. Nunca pague más de $90 pesos, y una vez entré gratis por el esfuerzo (o la culpa) de mi amigo – pero eso es otra historia. Ahora: las críticas.

 

Carnaval de los animales 

Este espectáculo proviene una hora de contorciones cómicas, música extraña, y interacción con el auditorio por seis acróbatas fantásticas de Australia. Era promocionado como para los niños, algo que me di cuenta mientras esperé 40 minutos para el comienzo del evento y miré dos hermanos perdiendo su paciencia que se echaron en el suelo como si agotados. Sí, pensé, eso es como el resto de nosotros sentemos. El espectáculo valió la pena de la espera, y de todos modos, era un incentivo poderoso de, “Guau, necesito hacer más yoga…”

Clasificación: *** y ½

 

Compañía Nacional de Danza de España

Nunca he tenido mucho interés en el ballet clásico, pero el espectáculo, una interpretación de Don Quijote, era por lo menos una demostración fantástica del atletismo. Los bailarines habían practicado desde infancia, y los años estaban presente en cada movimiento. Los hombres eran tan esbeltos y perfectos como la estatua del David y las mujeres se parecen como Sarah Jessica Parker si ella fuera a CrossFit. Se supone que las bailarinas son delicadas, con los brazos delicados estirados hasta las puntas esqueléticas de los dedos, pero eso es una ilusión roto fácilmente por sus músculos. Nadie frágil puede hacer saltos como suyos.

Una intermisión siguió la ballet clásico, y después un baile moderno que combinó jazz y mambo y unos movimientos muy erráticos. Era… interesante, pero mi mamá mexicana prefirió la ballet clásico, muchas gracias.

Clasificación: ****

 

GUSH

Dos palabras: primera fila.

Aunque compré un boleto que pensaba era básico, cuando llegue, la acomodadora me dirigió a la primera fila. No discutí. El concierto, presentando el grupo francés GUSH (no pienso que yo sea la única quien nunca lo he escuchado), estaba a la histórica Alhóndiga. Durante Cervantino, se convierte el parte exterior en asientos para un anfiteatro gigante. Pero tuve un asiento plegable (muy sofisticado) enfrente de todo.

No había gente entre yo y la banda, aparte de la prensa tratando sacar fotos a veces. Estaba tan cerca que podía ver la etiqueta roja de Levi’s en los negros jeans ceñidos del teclista, los tendones de la muñeca del guitarrista cuando pulsó las cuerdas de los acordes, y cuando el pelo empezó pegar a la frente sudorosa del baterista. Y estoy más bien segura que tuve contacto visual con los músicos algunas veces.

Entonces, ¿cómo fue la música? Valió la pena escucharla, pero era un “jam session” y me recordó de décadas varias. Era un poco tecno y hipster con un poco de los Bee Gees (de los 70) – todos llevaban la melena ondulada, un tipo tenía una camisa floja desabotonado a medio camino del ombligo, y cantaban en harmonía con el falsete.

GUSH no va a empezar un movimiento nuevo de música, verdad. Pero mencionó … ¿estuve en la primera fila?

Clasificación: ***

 

Ópera de Cámara del Teatro Colon

En la película Pretty Woman, el hombre principal (Richard Gere) invita su novia/prostituta (Julia Roberts) a la ópera. Ella nunca ha ido, y Gere dice que personas tienen uno de dos reacciones cuando van a la ópera por primera vez: les la encanta inmediatamente, o aprenden a apreciarla.

Entre otras cosas, esa es una de las declaraciones falsas de la pelí. No me la encantó inmediatamente, y no aprendí a apreciar la ópera. Pero, no era mal.

Senté en la galería, o en otras palabras, el gallinero. Cuatro o cinco pisos sobre la planta baja, sentí que podía tocar la araña. Porque la ópera estuvo en el Teatro Juárez, la araña es algo que vale una mención. Construido en la época de Porfirio Díaz, el interior del teatro es de madera tallada, pintado con diseños elegantes. Lo ornamentado sirve, con los colores del cerúleo, del oro, del crema, del coral rojo compensado por la oscuridad de balcones de fierro y los muebles de madera natural. Valió la pena a ir sólo para ver el teatro.

Había tres óperas cortas. La primera se cantó en el inglés, la segunda en el castellano, y la tercera en alemán, pero casi no entendí una palabra de cualquiera de las dos. Y cuando entendí, tuve que recordarme que era un espectáculo serio, porque había canciones cuales terminaron líneas con palabras chistosas, como “bigotes.” Pero, no se cantó como la palabra ordinaria. Era más como: “¡Biiiigoooooooteeeeeeeeeeejejejejejejejejeeeeeeees!”

Clasificación: ***

 

Charla de Elena Poniatowska

Cuando dije algo del evento a mi profesor de historia, y mencioné que la gente parecen adorar Poniatowska, la escritora famosa, me corrigió. No la adoran, dijo, la idolatran.

En su carrera de más de 70 años, Poniatowska ha sido periodista, novelista, ensayista y traductora. También tiene creencias políticas fuertes, y aunque ella empezó por leyendo un ensayo sobre Don Quijote de la Mancha, por mucho de la charla habló con un fervor sobre la importancia de la educación, la literatura y el arte, y los problemas del gobierno mexicano, lo cual es, según ella, “sucito.”

Tomó preguntas del auditorio, el final de cuales era una variación en la pregunta que tod@s l@s escritor@s reciben: “¿Cómo podemos ser escritor@s famos@s como usted?” Su respuesta era un poco cliché, pero pareció sincera.

“Quizá [la fama] es algo que se celebra mucho,” pero, “All you need is love,” dijo, citando los Beatles. “Si tú tienes amor, olvídate de la fama.”

Clasificación: ****

 

Ensamble academia cervantina: Concierto de clausura

Para entrar el concierto, porque ya había empezado y no tuvimos boletos, mi amigo mexicano dijo a la acomodadora, “Ay, es mi amiga de Estados Unidos, de Wisconsin. Tiene ganas escuchar la música…”

Yo estaba en un estado de sorpresa, primero, porque no era mi idea a ir y no esperaba que mi amigo dijera eso, y segundo ¿cómo funcionó?

Entramos gratis, y escuchamos una cantante de – adivina qué – la ópera. Después había unas canciones de la orquesta que parecían ser de una película de suspenso, y continuaron para 45 minutos. No pude disfrutarla. Sentí tensa por todo, suspendida en el momento antes de algo salta de los arbustos de una casa embrujada.

En el lado positivo, no paguemos para entrar… y para ese momento, estaba harta del arte de todas formas.

Clasificación: **

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